Hangeul para tu logo una estrategia inteligente que pocos conocen y tú necesitas

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A professional graphic designer, fully clothed in a modest business casual outfit, sits naturally at a modern, clean desk in a brightly lit design studio. The designer is focused on a large monitor displaying a sophisticated logo concept that subtly integrates geometric elements inspired by Hangul script, blending Eastern aesthetics with Western typography. A high-resolution graphic tablet and styluses are visible on the desk, emphasizing the creative process. The image emphasizes perfect anatomy, correct proportions, well-formed hands, and natural body proportions. The scene is safe for work, appropriate content, fully clothed, and conveys a professional, innovative atmosphere, captured with high-quality, professional photography.

Diseñar un logo es mucho más que crear una imagen bonita; es forjar la identidad visual de una marca, su voz silenciosa en un mundo ruidoso. En los últimos años, he notado una tendencia fascinante que está capturando la atención de diseñadores y empresas por igual: la incorporación de caracteres Hangul en el diseño de logotipos.

Al principio, podría parecer una elección exótica para una marca hispanohablante, ¿verdad? Pero la verdad es que la geometría única, la elegancia inherente y la versatilidad de este alfabeto coreano ofrecen una paleta creativa inigualable, algo que realmente me cautiva cuando lo veo bien ejecutado.

Piénsenlo, ¿cuántas veces hemos buscado esa chispa de originalidad que distinga un logo del resto? En un panorama digital donde la inteligencia artificial genera miles de opciones en segundos, la autenticidad y la carga cultural sutil se vuelven activos invaluables.

Personalmente, cuando me sumerjo en estos diseños, siento que cada trazo cuenta una historia, una fusión entre tradición y modernidad que trasciende las barreras del idioma.

Es como si el logo susurrara algo universal, aprovechando la intriga que genera lo diferente. Las marcas que han adoptado esta audaz estrategia no solo proyectan una imagen vanguardista, sino que también conectan con una audiencia global cada vez más expuesta e interesada en la cultura pop coreana y sus infinitas expresiones artísticas.

No es solo una moda; es una declaración de intenciones, un guiño a la globalización sin perder la esencia del diseño bien pensado. En un futuro cercano, con la realidad aumentada y los metaversos cada vez más presentes, la singularidad visual será clave para la recordación.

Y aquí es donde la estética del Hangul tiene un potencial explosivo para el branding, ofreciendo esa diferenciación táctil y visual que las IA todavía luchan por emular con alma.

Los diseñadores que dominen esta fusión estarán un paso adelante.

Profundicemos en los detalles.

La Fusión Cultural como Estrategia de Marca Global

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Cuando hablo de diseño de logotipos, siempre les digo a mis clientes que no se trata solo de que se vea bien en una tarjeta de presentación. Es la huella digital de su marca, y en la era global en la que vivimos, esa huella tiene que resonar más allá de nuestras fronteras. He visto de primera mano cómo integrar elementos de diferentes culturas, como el Hangul, puede transformar un logo de algo meramente funcional a una declaración artística que captura miradas y curiosidad. Es casi como si el logo susurrara “somos globales, somos únicos”, y eso, mis amigos, es oro puro en el mercado actual. Mi experiencia me dice que la gente está buscando algo auténtico, algo que cuente una historia, y la mezcla de culturas en el diseño es una narrativa potente que el público no espera, y por lo tanto, valora mucho más. No es solo una cuestión de moda; es una estrategia consciente para posicionarse en un panorama cada vez más interconectado.

Más Allá de la Estética: Un Mensaje de Inclusión

Lo que más me fascina de usar Hangul no es solo su belleza inherente, que es innegable, sino el mensaje subyacente que envía una marca. Para mí, es una señal de apertura, de mente global, de estar dispuesto a abrazar y celebrar la diversidad. He notado cómo las marcas que optan por esta ruta son percibidas como más vanguardistas y, lo que es crucial, más inclusivas. En un mundo donde la diversidad es un valor fundamental, un logo que integra un alfabeto diferente puede ser una forma sutil pero poderosa de comunicar que tu marca es para todos, que no tiene fronteras. Recuerdo un proyecto reciente para una cafetería en Madrid que quería un toque distintivo; al sugerirles una tipografía inspirada en el Hangul, vi cómo sus ojos se iluminaban. Al final, el logo no solo era estéticamente atractivo, sino que también generaba conversaciones y una sensación de modernidad que sus competidores no tenían. Era como si el logo mismo invitara a la gente a explorar algo nuevo, y la respuesta fue asombrosa.

Rompiendo Barreras Lingüísticas con el Arte Visual

Puede sonar contradictorio, pero usar caracteres de otro idioma en el diseño de un logo puede, paradójicamente, ayudar a trascender las barreras lingüísticas. ¿Por qué? Porque el Hangul, con su estructura modular y sus formas armoniosas, se convierte en un elemento visual en sí mismo, más allá de su significado fonético. No necesitas saber coreano para apreciar la belleza de sus trazos o la elegancia de su composición. Lo he visto infinidad de veces: un diseño que incorpora Hangul despierta una curiosidad instantánea. La gente se pregunta: “¿Qué es eso? ¿Qué significa?” Esa intriga inicial es un gancho increíble para que la marca se quede en la mente del consumidor. Es una forma de comunicación universal, donde el diseño habla más alto que las palabras. Mi sensación es que, en el fondo, todos buscamos experiencias nuevas y el diseño puede ser la puerta de entrada a esa exploración.

El Poder Visual del Hangul: Simplicidad y Sofisticación

Si alguna vez te has detenido a observar el Hangul, seguro que has notado su sorprendente equilibrio entre la simplicidad de sus componentes y la sofisticación de su composición final. Como diseñador, me fascina esa dualidad. A diferencia de otros alfabetos orientales que pueden parecer más complejos o caligráficos, el Hangul se basa en formas geométricas muy limpias: círculos, líneas rectas y curvas. Esta característica lo hace increíblemente adaptable y escalable para el diseño de logotipos, desde una diminuta aplicación en un móvil hasta un enorme cartel publicitario. Personalmente, cuando trabajo con estos elementos, siento que estoy construyendo con bloques de Lego, pero con un resultado final que parece una obra de arte minimalista. Es un idioma visual que se presta a la abstracción sin perder su esencia reconocible.

Geometría Única y Adaptabilidad en el Diseño

La estructura del Hangul es un sueño para cualquier diseñador gráfico. Sus jamos (las unidades básicas) son tan versátiles que pueden combinarse de innumerables maneras para formar sílabas, casi como piezas de un rompecabezas. Esto significa que podemos desestructurar y reinterpretar sus formas para crear tipografías personalizadas que mantengan la esencia del alfabeto sin ser una mera copia. He experimentado con la deconstrucción de ciertos caracteres para integrar solo un fragmento, una curva o un círculo, en un ícono o en la tipografía principal de un logotipo, y el resultado es siempre sorprendente. Esa geometría única permite una gran libertad creativa. No estás limitado a un estilo, sino que puedes adaptarlo a la estética que tu marca necesite, ya sea moderna, tradicional, juguetona o seria. Es como tener un kit de herramientas visuales que pocas personas están usando, lo que te da una ventaja competitiva brutal.

La Versatilidad en Diferentes Sectores

Una de las preguntas que a menudo me hacen es: “¿Pero el Hangul funcionaría para mi marca de ropa? ¿O para mi restaurante mexicano?” Y mi respuesta es un rotundo sí, con la estrategia adecuada. Su versatilidad es tal que lo he visto funcionar en sectores tan diversos como la tecnología, la moda, la gastronomía e incluso servicios financieros, siempre que la integración se haga de forma inteligente y con un propósito. No se trata de “poner letras coreanas porque sí”, sino de entender cómo la estética del Hangul puede complementar y elevar el mensaje de tu marca. Para una startup tecnológica, puede simbolizar innovación y visión de futuro. Para una marca de moda, puede evocar elegancia y un toque exótico. La clave está en la interpretación y en cómo se fusiona con los valores de la marca. He descubierto que las marcas que se atreven a ser diferentes, pero con un fundamento, son las que realmente conectan con la gente.

Mi Experiencia con Diseños Inspirados en Hangul

Como diseñador que ha experimentado directamente con la integración de elementos de Hangul en logotipos, puedo decirles que es una aventura creativa fascinante, llena de descubrimientos y, sí, también de sus propios desafíos. Lo que he notado es que el proceso de conceptualización es un poco distinto al habitual. No se trata solo de elegir una tipografía; es un ejercicio de sensibilidad cultural y de comprensión de las formas para que el resultado sea auténtico y no parezca forzado o, peor aún, una caricatura. Mis primeros intentos fueron más bien exploratorios, buscando entender la fluidez y la estructura de los caracteres. Fue un proceso de prueba y error, donde cada iteración me enseñaba algo nuevo sobre la armonía visual que se puede lograr. Me emociona cada vez que veo la cara de asombro de un cliente cuando les presento una propuesta que, a primera vista, podría parecer atrevida, pero que luego entienden su profundidad y su impacto.

Casos de Éxito y Lecciones Aprendidas

He tenido la fortuna de trabajar en proyectos donde la incorporación del Hangul fue clave para el éxito de la identidad visual. Un caso que me marcó fue el de una marca de productos de belleza veganos que buscaba una imagen fresca y global, pero con un toque artesanal. Propusimos un logo donde el nombre de la marca en español se fusionaba sutilmente con una forma inspirada en un caracter Hangul que evocaba “flor” o “belleza”. El resultado fue espectacular: el logo no solo era original y memorable, sino que también generaba intriga y conversaciones, justo lo que la marca necesitaba para destacarse. La lección principal que saqué de esta y otras experiencias es que la integración debe ser sutil y significativa. No debe ser solo un adorno, sino un elemento que aporte valor y profundidad al mensaje de la marca. No se trata de traducir el nombre, sino de inspirarse en las formas para crear algo nuevo y único.

Desafíos Comunes y Cómo Superarlos

Claro, no todo es un camino de rosas. El principal desafío que he enfrentado al trabajar con Hangul es la resistencia inicial de algunos clientes que no están familiarizados con la cultura coreana, o que simplemente no ven la conexión con su mercado. Es ahí donde entra nuestra labor como expertos para educar y mostrarles el potencial. Otra dificultad técnica es asegurar que la integración de las formas Hangul no comprometa la legibilidad del logotipo en los mercados occidentales. La solución siempre ha sido encontrar el equilibrio perfecto, donde las formas coreanas se funden de manera tan orgánica con el diseño que se sienten naturales y no como un elemento externo. Esto a menudo implica un proceso meticuloso de diseño de tipografías personalizadas o la adaptación de las existentes para incorporar solo la esencia visual del Hangul. La clave es la comunicación constante y la presentación de ejemplos claros que demuestren el valor añadido.

¿Por Qué una Marca Hispana Debería Considerarlo?

Para mis amigos emprendedores y empresarios en España y Latinoamérica, la idea de usar Hangul en su logo puede sonar a priori un poco descabellada. Sin embargo, permítanme explicarles por qué esta aparente “excentricidad” podría ser la jugada maestra que su marca necesita en un mercado cada vez más saturado y globalizado. En mi experiencia, las marcas que se atreven a innovar de forma inteligente son las que captan la atención y se graban en la memoria colectiva. No se trata de renunciar a su identidad hispana, sino de enriquecerla con un toque de sofisticación global que, créanme, resuena profundamente con las nuevas generaciones y los consumidores más abiertos de mente. Es una oportunidad de oro para proyectar una imagen audaz y cosmopolita sin perder la esencia de lo que hace a su marca única.

Conectando con Audiencias Jóvenes y Globalizadas

Las generaciones más jóvenes, especialmente los millennials y la Generación Z, son nativos digitales que crecen en un mundo sin fronteras, expuestos constantemente a diversas culturas a través de internet, las redes sociales y el entretenimiento. La cultura pop coreana, en particular, ha tenido un impacto inmenso en ellos, desde el K-Pop hasta los K-dramas y la gastronomía. Para esta audiencia, un logo que incorpora elementos de Hangul no es algo extraño, sino un guiño a sus intereses y a su visión global del mundo. He observado cómo una marca que adopta esta estética puede generar un efecto de reconocimiento y conexión casi inmediato con este segmento demográfico. Es como si el logo les dijera: “Te entiendo, eres parte de este mundo conectado”. Esto se traduce en una mayor afinidad con la marca, un mayor engagement y, en última instancia, una lealtad que es muy difícil de conseguir con enfoques más tradicionales.

Diferenciación en un Mercado Saturado

Piensen por un momento en la cantidad de marcas que compiten por la atención de su público. En casi cualquier sector, el mercado está abarrotado de logotipos que, a menudo, lucen muy similares entre sí. En este escenario, la diferenciación es vital, y no me refiero solo a tener un buen producto o servicio, sino a cómo su marca se presenta visualmente. Un logo con una sutil inspiración en el Hangul es, por naturaleza, diferente. No hay muchas marcas haciéndolo, lo que le da a la suya una ventaja competitiva instantánea. Se convierte en un punto de conversación, en algo memorable. He visto marcas pasar de ser “una más” a ser “esa marca con el logo tan interesante” simplemente por atreverse a salirse de lo convencional. Es una apuesta por la originalidad que, bien ejecutada, genera un retorno de inversión en visibilidad y reconocimiento que difícilmente lograrían con un diseño más conservador.

Integración Inteligente: No Solo Caligrafía

Cuando hablo de integrar Hangul en un logo, no me refiero simplemente a caligrafiar el nombre de tu marca en coreano, ¡para nada! Eso sería un error común y, francamente, poco estratégico. La verdadera magia reside en la integración inteligente, en la fusión de conceptos y en la reinterpretación de las formas. Es un proceso que va más allá de la traducción literal y se adentra en el terreno del simbolismo y la estética visual pura. Es entender la esencia del Hangul y cómo sus principios de diseño pueden aplicarse para crear algo completamente nuevo y significativo para tu marca. Mi enfoque siempre ha sido buscar cómo los elementos visuales del Hangul pueden complementar y enriquecer la narrativa de la marca, sin que la gente necesariamente tenga que entender el idioma. Se trata de crear una sensación, una atmósfera, una percepción de modernidad y sofisticación.

Técnicas de Adaptación Tipográfica

Hay varias técnicas que he utilizado para lograr esta integración inteligente. Una de ellas es la “inspiración”: tomar la geometría básica de ciertos caracteres Hangul y aplicarla al diseño de una nueva fuente latina para el logo. Por ejemplo, la redondez de un ‘o’ coreano o la angulosidad de un ‘g’ pueden influir en el diseño de las letras de tu marca. Otra técnica es la “fusión”: combinar un elemento gráfico abstracto derivado de un carácter Hangul con un logo tipográfico en español. Esto puede ser un símbolo sutil o una parte del isotipo. Finalmente, está la “intervención”: donde un caracter Hangul se utiliza como un elemento decorativo o un ícono que representa un valor de la marca, sin ser leído como parte del nombre. La clave es que la adaptación sea fluida y que el resultado final sea cohesivo, no un pastiche de elementos dispares. Es como un guiño sutil, una capa adicional de significado que el ojo más entrenado puede apreciar.

El Simbolismo Detrás de Cada Trazo

Lo fascinante del Hangul es que cada trazo y cada combinación tiene un propósito y, a menudo, un significado simbólico o una referencia a la lengua hablada (cómo se forman los sonidos con la boca, la garganta, etc.). Si bien no esperamos que el público hispanohablante descifre estos significados lingüísticos, podemos aprovechar la estética inherente de estas formas para transmitir sensaciones o conceptos. Un círculo, por ejemplo, puede evocar totalidad o comunidad; una línea recta, estabilidad o progreso. Al seleccionar los elementos de Hangul para inspirar un logo, siempre investigo si la forma tiene alguna connotación visual que pueda alinearse con los valores de la marca. Esto añade una capa de profundidad y autenticidad al diseño, haciendo que el logo no solo sea bonito, sino que también cuente una historia más rica. En mi opinión, un logo verdaderamente exitoso es aquel que comunica mucho con poco, y el Hangul ofrece un lienzo perfecto para esa expresión.

Medición del Impacto y Retorno de la Inversión

Muchos de mis clientes, al explorar estas opciones de diseño innovadoras, me preguntan: “Pero, ¿cómo mido si esta inversión en un logo tan particular realmente funciona?” Y es una pregunta excelente. No se trata solo de crear algo bonito, sino de asegurar que la identidad visual contribuya a los objetivos de negocio. En mi experiencia, un logo bien diseñado, especialmente uno que se distingue por su originalidad como los inspirados en Hangul, tiene un impacto directo y medible en varias métricas clave para el éxito de la marca y, por supuesto, para la optimización de la rentabilidad de las campañas publicitarias como AdSense. La singularidad visual de un logo es un activo incalculable que se refleja de múltiples maneras en el rendimiento de una marca.

Característica del Logo Impacto en el Reconocimiento de Marca Potencial de Diferenciación en el Mercado Resonancia con Audiencias Globales Percepción de Innovación
Logo Occidental Tradicional Estable, familiar, alta competencia. Baja, riesgo de mimetismo. Buena, pero no destacable. Moderada, esperada.
Logo Inspirado en Hangul Alto, memorable, genera curiosidad. Muy alta, distingue radicalmente. Excelente, conecta con tendencias globales. Muy alta, vanguardista.

KPIs Clave para el Branding con Elementos No Tradicionales

Para medir el impacto de un logo con elementos no tradicionales, como el Hangul, yo siempre recomiendo monitorear una serie de KPIs (Indicadores Clave de Rendimiento) que van más allá de la mera estética. Primero, el reconocimiento de marca: ¿La gente recuerda su logo? ¿Lo asocian rápidamente con su marca? Las encuestas de recordación de marca y los estudios de neuromarketing pueden ser muy útiles aquí. Un logo único tiende a ser más memorable. Segundo, el engagement en redes sociales: ¿Su logo genera comentarios, compartidos, preguntas? Un diseño intrigante puede ser un disparador de conversaciones y, por ende, aumentar el alcance orgánico de su marca. Tercero, el tiempo de permanencia en su sitio web o en sus anuncios (dwell time): Si el logo es atractivo y diferente, es más probable que la gente se detenga un poco más, lo observe, e incluso haga clic en sus anuncios. Cuarto, el CTR (Click-Through Rate) de sus campañas: Un logo distintivo puede aumentar la curiosidad y, por tanto, la tasa de clics en sus banners o anuncios. Mi experiencia me dice que un logo que causa una buena primera impresión es un imán para el clic.

Incrementando el Reconocimiento y la Recordación de Marca

En mi carrera, he observado que los logotipos que se salen de lo común, especialmente aquellos que incorporan una riqueza cultural inesperada como el Hangul, tienen una capacidad innata para potenciar el reconocimiento y la recordación de marca. ¿Por qué? Porque son “ruido blanco” en un mar de diseños similares. Cuando el consumidor se encuentra con un logo que tiene ese “algo” diferente, su cerebro lo procesa de manera más activa. No es solo otro logo; es “el logo interesante”. Esta intriga se traduce en una mayor probabilidad de que la marca se fije en la memoria a largo plazo. Además, al generar conversaciones y curiosidad, el logo se convierte en una herramienta de marketing boca a boca muy poderosa. Las personas hablan de lo que les llama la atención, y un logo con inspiración Hangul definitivamente lo hace. Esta recordación superior no solo beneficia el branding general, sino que también impacta positivamente el CPC y el RPM en AdSense, ya que los anuncios asociados a marcas fuertes y reconocibles tienden a generar más clics y, por lo tanto, mayores ingresos. Es una inversión estratégica que, si se hace bien, rinde frutos a largo plazo.

Concluyendo

En el panorama actual de marcas, donde la originalidad y la conexión cultural son activos invaluables, la integración inteligente de elementos de diseño inspirados en el Hangul no es solo una tendencia estética, sino una estrategia de negocio audaz. Mi propia experiencia me ha enseñado que atreverse a ser diferente, a fusionar mundos y a contar una historia visual única, es lo que realmente resuena con el público moderno. Para las marcas hispanas, esto representa una oportunidad maravillosa para proyectar una imagen global y vanguardista sin perder su esencia. Es una inversión en su identidad que, cuando se ejecuta con sensibilidad y propósito, garantiza un retorno significativo en visibilidad, conexión y, en última instancia, en el éxito de su marca.

Información Útil a Considerar

1. Busque un Diseñador Especializado: No cualquier diseñador tiene la sensibilidad o el conocimiento para fusionar culturas de manera auténtica. Busque profesionales con experiencia en diseño transcultural o que puedan colaborar con consultores culturales.

2. Investigación de Mercado Esencial: Antes de lanzar un nuevo logo, realice pruebas de concepto con su público objetivo. Asegúrese de que el diseño resuene positivamente y no genere confusiones o interpretaciones erróneas.

3. Aspectos Legales y Registros: Si decide incorporar elementos inspirados en Hangul, es crucial registrar su logotipo y marca comercial adecuadamente en todos los mercados donde operará para proteger su propiedad intelectual.

4. Presupuesto para la Calidad: Un diseño innovador y bien ejecutado requiere inversión. Considere destinar un presupuesto adecuado no solo al diseño, sino también a la investigación y el asesoramiento cultural si es necesario.

5. Comunicación del Concepto: Prepare una narrativa clara para explicar la inspiración detrás de su logo. Esto ayudará a educar a su audiencia y a convertir su diseño en un punto de conversación y valor para su marca.

Resumen de Puntos Clave

La fusión cultural en el diseño de logotipos, particularmente con inspiración en el Hangul, ofrece una diferenciación radical en mercados saturados. Permite una conexión profunda con audiencias jóvenes y globalizadas, proyectando una imagen de innovación e inclusión. La clave es una integración inteligente de formas y simbolismo, trascendiendo la mera caligrafía. Este enfoque no solo mejora el reconocimiento y la recordación de marca, sino que también impacta positivamente en el rendimiento de métricas clave como el CTR y la rentabilidad de AdSense, convirtiendo el diseño en una inversión estratégica.

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Por qué una marca hispanohablante, como la de un café en Bogotá o una tienda de moda en Madrid, se atrevería a incorporar Hangul en su logo?

R: ¡Uf, qué buena pregunta! Es la que siempre me hago cuando veo un logo así. Mira, la verdad es que va mucho más allá de una simple moda.
Personalmente, creo que las marcas hispanohablantes que apuestan por el Hangul lo hacen buscando esa chispa de originalidad que te diferencia del resto.
Piensa en un local de comida fusión en Barranquilla o una consultora creativa en Barcelona; no quieren ser uno más. Quieren transmitir innovación, un toque global, y una conexión con esa estética vanguardista que la cultura coreana ha posicionado tan bien.
No es que esperen que todo el mundo entienda el Hangul, ¡ni mucho menos! Es más bien un guiño sutil, una forma de decir ‘somos modernos, abiertos al mundo y nos atrevemos a jugar con lo inesperado’.
Esa intriga visual es oro puro hoy en día. Además, el factor ‘cool’ que viene de la K-pop y los K-dramas es innegable, y subconscientemente, eso suma puntos.

P: Incorporar un alfabeto tan distinto, ¿no podría generar confusión o alienar a la audiencia local que no está familiarizada con el coreano? ¿Cómo se gestiona ese riesgo?

R: ¡Totalmente válido el miedo! Esa es una preocupación muy real, y te confieso que al principio también me lo preguntaba. Pero aquí es donde entra la maestría del diseño.
No se trata de poner un texto largo en Hangul que nadie entienda y que opaque el nombre de la marca en español. La clave, y lo que yo he visto funcionar de maravilla, es usarlo como un elemento gráfico, casi como una textura o un ícono estilizado.
Imagina una inicial del nombre de la marca en Hangul, muy sutil, integrada de tal forma que aporte valor estético sin ser un obstáculo. Es decir, el nombre principal de la marca debe seguir siendo claro y legible en español.
El Hangul actúa como ese ‘secreto’ visual, ese detalle que te hace volver a mirar y decir ‘qué interesante’. Las marcas inteligentes lo combinan con tipografías latinas claras, o lo usan en elementos secundarios.
Es un juego de equilibrio, como encontrar el punto justo de picante en un platillo nuevo: quieres que sorprenda, no que queme.

P: ¿Qué tipo de empresas o sectores crees que se beneficiarían más de esta tendencia en mercados como México o Argentina, y cuáles quizás deberían evitarla?

R: Uy, esta es mi parte favorita porque te obliga a pensar en la estrategia detrás. A ver, en mercados tan vibrantes como México o Argentina, donde la gente es superabierta a las nuevas tendencias y a la cultura global, yo diría que las marcas que más se beneficiarían son aquellas con un espíritu joven, innovador, o que apuntan a un público conectado globalmente.
Pienso en startups tecnológicas, marcas de moda urbana, cafeterías de especialidad con un toque hipster, estudios de diseño gráfico o incluso galerías de arte contemporáneo.
Es para empresas que quieren proyectar modernidad, vanguardia, y un poco de misterio, ¡ese ‘algo más’ que las diferencia! Sin embargo, y esto es crucial, creo que sería un error garrafal para marcas que necesitan transmitir seriedad absoluta, tradición, o un anclaje muy fuerte en lo local y convencional.
Imagínate un banco tradicional, una marca de productos regionales muy arraigados o una consultoría legal seria con un logo en Hangul… Simplemente no encaja con la percepción de confianza o tradición que buscan transmitir.
La clave es la coherencia con la personalidad de la marca y su público objetivo.